jueves, 17 de marzo de 2011

las fuentes que manan

- Ya te lo dije al entrar. Yo particularmente traigo la cabeza echando chispas.
- Y no es para menos. Comenzar el día así...no se, se te quitan las ganas de empezar.
- Como soñaba el buscador del tiempo perdido, todos deberíamos andar por la vida con un trozo de cielo sobre nosotros. A ellos, en cambio, les caen bombas de su trozo de cielo.
- Es triste.
- Ya lo creo. Yo arrasaría a Gadafi.
- No seas animal, eso sería peor.
- Bueno mira, a lo nuestro.
Traigo una pieza para escuchar. Si te parece quitamos a Bach y escuchamos algo de este siglo.

- Sorpréndeme.
-http://www.goear.com/listen/a00fac7/talking-about-a-revolution-tracy-chapman
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Escucha y me cuentas.


En plena calle me pregunto, ¿dónde está la ciudad? Se fue, no ha vuelto. Tal vez esta es la misma, y tiene casas, tiene paredes, pero no la encuentro.
- No sé muy bien el significado que querría dar Neruda. Yo estoy pensando en esa ciudad que nos llevamos dentro de nosotros donde vayamos, o esas casas, o ese paisaje o ese olor. Como un conjunto de sensaciones. Nos acompañan y de alguna manera condicionan nuestra percepción, nuestro sentir.
- Yo creo que esa era la idea más o menos.
- Bueno eso nos parece a nosotros.
- Mi amigo Pintarello suele decirme que hayá donde vaya el tiempo parece detenerse si lee cierto poema de Pessoa. Es como si todos sus sentidos se le atrofiaran, dejaran de ser útiles para servir al cerebro y se rebelaran contra él transportándolo a cierto lugar con cierta chica, amada, por supuesto, ciertos olores y cierta hora viendo un atardecer desde Alfama en Lisboa.
- ¿Es ese amigo que te escribe desde Gargano?
- Sí, y ella es Alicia.
- ¿Todavía vive?
- Sí y él es muy mayor también.
Lo cierto es que toda la gente que marcha de su lugar parece sentir lo mismo.
Bueno, a lo que hemos venido. ¿Me enseñas en lo que estás?
- No he avanzado con la escultura. Estoy con muchas ideas en la cabeza. Ceo que la escultura es más bien un conjunto escultórico.
- No te metas en más de lo que vayas a poder...
- También avanzo con los cuadros de encargo. Están muy en la línea de lo último.
- ¿Puedo verlo?
- Es sólo el boceto.

Está planteado el motivo. Ahora queda todo.
- Bueno, pero ya se ve algo.
- Tengo otros bocetos.













- Ya tienes un cuadro similar. ¿El boceto es posterior?
- No sabría decirte. Determinados temas son recurrentes.
- Es cierto. A ver que te parece esto.
- Es de esos cuadros habitados, ¿no?
- Sí...
- ¿Y puedo ver como continúa?
-Sí claro, acércate.







-Pues...

- Ya se lo que vas a decir.

- Pues no lo digo. Sin embargo, quiero saber más de ese personajillo vestido de azul.

- Vive si te aproximas a él, aunque se vuelve inaccesible y difuso en esa aproximación. Cuando quieres tenerlo más cerca se esfuma entre las palabras.

- Es cuántico.

- Más o menos. Nerudiano. "El caminante que regresa".

- Siempre estamos con esos temas, ¿verdad? Yo tengo algo parecido en la cabeza. Sin embargo nunca lo habría expresado de esa manera. Los lugares que nunca encontramos cuando regresamos, que los descubrimos en nuestra ceguera. Vemos con los ojos del recuerdo. Es muy difícil mirar de verdad, con ojos de presente. Es como si ya supieramos lo que vamos a ver...No se, cuando nos ponemos delante de un paisaje.

- Yo soy más directo, ¿no te parece?

- Alguien debería sacarnos de dudas. Te digo una poesía y nos vamos, ¿te parece?

- Pues venga.

- En un día así cuelgo mi disfraz

me desnudo, nuda verdad frente al espejo.

Luego, como cada vez, me iré y el reflejo esperará

mi regreso. Caera la tarde y volverás.

Sobre el cristal los puntos de vaho helados

la estancia concava, sin esquinas te espera y al fondo

el espejo sin mi reflejo.

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